¡TIENE MIEDO… TIENE MIEDO…!

A VER, AVER… Le cuento. Como león enjaulado, tembloroso, sudoroso, el Rey de Palacio, daba vueltas y vueltas en su jaula de oro, nervioso sin saber qué hacer. Lanzaba gritos a sus ayudantes para saber cómo iban las cosas con sus malquerientes que le recordaban a cada instante su “10 de mayo”, mientras su médico de cabecera le pedía: ¡Serénese señor, le puede dar otro infarto!… ¡Y bye, bye!

Y es que no era para menos, en el exterior sobre las arterias principales del centro histórico de la ciudad de México, se acercaban a su palacio, donde vive como Rey a costa del trabajo del pueblo, decenas de miles de mujeres furiosas para exigir…justicia.

Un reportero que cubre las “mañaneras” escuchó decir a un vasallo que el Rey de Palacio se quedó en su ostentoso aposento para que, desde una de las ventanas, observara el desarrollo de los acontecimientos. Aunque un ayudante le decía que no se asomara tanto, pues podría recibir un tiro en el ojo[AJ1] . ¡Si chucha!

Desde cuatro días antes del 8 de marzo, envió a su mujer e hijo a un lugar desconocido, de vacaciones, al parecer. Ordenó, además, levantar una muralla metálica de tres metros de altura, al puro estilo de los señores feudales y colocar un fuerte dispositivo de seguridad policial y de militares alrededor de su lujosa vivienda.

Los elementos del Estado Mayor de los anteriores gobiernos hicieron acto de presencia, de hecho, nunca se han ido, pero ahora en mayor número.

Se apostaron militares vestidos de civil con armas de alto poder, desde temprano, en azoteas de varios edificios, incluyendo a la Catedral metropolitana.

Los momentos más tensos que vivió el Rey de Palacio, se dieron cuando las feministas tiraron una, dos, tres y hasta seis vallas metálicas, en tanto eufóricas gritaban “¡Tiene miedo, tiene miedo, tiene miedo”!

-Qué hacemos, preguntó un vasallo tembloroso.

-Lo que sea, contestó el reyezuelo, sacando espuma de la boca. ¡Pinches viejas!, pareció decir.

Así, los granaderos lanzaron chorros de gas pimienta a los rostros de las jóvenes mujeres combatientes, quienes han sido despreciadas, golpeadas y humilladas por quien llegó al poder con engaños. Y la tensión se elevó a la “N” potencia.

Al grito de “Un violador no será gobernador”, “Obrador, tapadera de un violador”, los miles de mujeres pasaron de las consignas a todo pulmón, a una lucha cuerpo a cuerpo con las mujeres policías que fueron colocadas como carne de cañón, mientras que los hombres policías y militares disfrutaban de la golpiza que intercambiaban. Y corrió la sangre en el asfalto.

En efecto, el feminismo que salió a protestar contra la injusticia se volcó contra un gobierno con graves traumas, inepto, autoritario y necio, que desprecia al pueblo que no le aplaude, acusándolo de “conservador” “neoliberal”, como si fuera eso delito y en cambio protege a golpeadores y violadores de niñas y mujeres indefensas.

Ahí, en la plancha del zócalo las feministas previamente inscribieron en el muro metálico cientos de nombres de víctimas que han sido asesinadas o desaparecidas.

Y sentenciaron: Ni un voto a Morena

Después de tres, cuatro horas de choques entre feministas y policías, el rey de palacio preguntó ¿Ya se fueron? -Ya, Señor.

Y al otro día, martes 9 de marzo en su “mañanera”, con la espada desenvainada, protegido por militares adentro y afuera de palacio nacional, el tabasqueño se fue a la yugular de las feministas y de todas las mujeres que no se arrodillan como sus empleadas, a quienes grita: “Rana…y saltan”.

PD: Va mi solidaridad para las foto-reporteras que fueron agredidas en el metro Hidalgo, por policías enviados por Claudia Sheinbum, jefa de gobierno de la ciudad de México. A pesar de que se identificaron las periodistas, los granaderos las esposaron, “nos tiraron al piso y nos noquearon”, afirmó Sashenka Gutiérrez, fotógrafa de la agencia EFE, quien junto con Graciela López, de la agencia Cuartoscuro, Leslie Pérez, de El Heraldo, se defendieron con valentía, como se muestra en los videos que circularon por redes sociales, ese día 8 de marzo…Vaya, vaya…Valla, valla, valla. (unomasmega@gmail.com)

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