Otro 19S, otro sismo, otro susto: un nuevo temblor sorprende y atemoriza a los mexicanos

El 19 de septiembre volvió a sorprender a México. Por tercera vez en los últimos 37 años, un sismo sacudió el occidente y el centro del país y a causar temor entre sus habitantes, que vivieron el hecho con la incredulidad de que nuevamente temblara en esta fecha.

De forma similar a lo que ocurrió en el sismo de 2017, el de este lunes se registró solamente unos pocos minutos después del macrosimulacro nacional, que hace un lustro conmemoraba el terremoto de 1985.

 

En el Valle de México, la alerta sísmica sonó a las 12:19 para el ejercicio de protección civil. Menos de una hora después, a las 13:05, el sonido se volvió a activar, pero no por una falsa alarma sino por un movimiento que espantó a capitalinos, mexiquenses e incluso habitantes del occidente del país y del Bajío.

En la colonia Legaria de la Ciudad de México, la alerta sísmica y el temblor desataron la evacuación de prácticamente todos los edificios. Las calles se llenaron de colonos entre incrédulos y asombrados.

A unos pasos, en la avenida Marina Nacional, el edificio One Marina Park, que alberga diferentes áreas de la Secretaría de Salud y de la Cofepris, fue desalojado y cerrado. Más de una hora después del sismo, seguían el arremolinamiento de personas, el bullicio, las demandas para poder sacar los vehículos que se habían quedado en el estacionamiento y las peticiones de orden a través del altavoz.

 

“Con llaves en mano, por favor, solo acceso autorizado a quienes tienen vehículo en el edificio”, se escuchaba, mientras las puertas de la plaza entera, incluyendo el par de comercios que ahí se ubican, seguían cerradas con decenas de trabajadores a la espera de poder ingresar por sus cosas.

 

Cerca de ahí, por la Calzada México-Tacuba, la alerta sonó durante el simulacro pero no cuando empezó el temblor, que se hizo visible moviendo los cables de luz.

 

Conforme el sismo se hizo más fuerte, los vecinos salieron de sus casas y departamentos al punto de encuentro. Hasta ese momento fue que se logró escuchar la alerta.

 

Sobre la calle, las imágenes de vecinos intentando llamar por teléfono o abrazando a sus perros frente a la Benemérita Escuela Nacional de Maestros fueron la postal común.

 

Tras el sismo, algunos regresaron a sus hogares. Otros partieron hacia diversos rumbos mientras se escuchaban helicópteros sobrevolando la zona, autos circulaban por la avenida y padres pasaban a recoger a sus hijas e hijos a la escuela.

 

 

 

 

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