Mayas responden a disculpas de López Obrador

Colectivos mayas de la Península de Yucatán que conforman la campaña U Jeets’el le ki’ki’ kuxtal (Por una vida digna) reprocharon al presidente de la República Andrés Manuel López Obrador el pedir “perdón” cuando prevalecen los despojos y violaciones a derechos humanos.
“No, señor presidente: ¡no aceptamos su perdón! No un perdón cínico y tramposo”, dijeron los indígenas en una carta abierta.
Aseguraron que junto al perdón llegan grandes empresas, que son “fuentes del despojo, acumulación para unos cuantos y miseria para los pueblos”.
El Tren Maya y otros grandes proyectos, como las industrias inmobiliarias y turísticas, los parques eólicos y fotovoltaicos, la siembra de transgénicos y las granjas, son la representación de estos elementos, apuntan.
“Quien pide perdón perpetúa el racismo, la discriminación y el menosprecio a los pueblos. Nos trata como si fuéramos personas sin emociones, sin razón, sin pensamiento, sin posibilidades de decidir por nuestro futuro y el de nuestros pueblos de manera colectiva, horizontal y desde abajo, por fuera de la política partidista que tanto divide a nuestras sociedades”, se lee en el documento.
Afirman que persiste la colonización, “cada día con más violencia e intensidad”, con la imposición de los grandes proyectos.
“La tranquilidad de los poblados se transforma en el terror que viven a cada momento las compañeras y compañeros de Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Bacalar, pues se han convertido en sedes regionales, nacionales y hasta globales de la explotación laboral, de la inseguridad generalizada, de los feminicidios y asesinatos, del tráfico de drogas y de personas”, dicen.
En la carta, refieren que pedir perdón tendría sentido si se repararan y compensaran los daños al pueblo maya por los errores del presente, por las decisiones que causan el desastre medioambiental en territorios mayas.
Esto es, añaden, las concesiones para el cultivo de transgénicos e híbridos y el uso de pesticidas que llevaron a la grave contaminación del manto freático y la presencia de glifosato en la sangre y leche materna; la deforestación de la selva y la muerte de las abejas y otros insectos nativos que mantienen los vivos ecosistemas y son fundamentales para mantener los medios de vida de las comunidades mayas.
“Lo que exigimos y que hemos exigido desde hace mucho tiempo, y lo que han exigido de otras formas nuestras abuelas y abuelos en las décadas y siglos pasados, es que se respeten los derechos de los pueblos indígenas, de nosotras y nosotros como pueblos maya”, concluyen.

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