Lamentable la violencia transfobica contra Natalia Lane: Temistócles Villanueva

Redacción

El día de ayer, Natalia Lane, reconocida activista trans y trabajadora sexual, recientemente seleccionada para participar en el Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México, sufrió una agresión en contra de su vida e integridad a causa de su identidad de género.

Lamentablemente, este crimen de odio se suma a una larga lista de
agresiones en contra de las personas LGBTTTI en la Ciudad de México, y no es coincidencia que se comenta en el contexto de una serie de mensajes transfóbicos hechos por personalidades públicas y personas legisladoras, tanto del Congreso federal como del local.

La difusión de discursos de odio por parte de figuras públicas y representantes populares no puede deslindarse de los actos de violencia y crímenes homo, lesbo, bi y transfóbicos. Al contrario, exacerba la violencia y discriminación estructurales que enfrentamos día a día las personas de la diversidad sexual y de género y, de manera dolorosamente particular, las mujeres trans.

En el segundo país con más crímenes de odio registrados en el Mundo, la violencia transmisógina (intersección entre las violencias misógina y transfóbica) es una realidad generalizada que se expresa de múltiples y terribles formas. Reconocer esta violencia es tan sólo la primera obligación que tenemos como sociedad para desmantelar las estructuras de desigualdad y violencia que enfrentan las mujeres y personas trans desde la hetero-cisnorma.

Así, la agresión contra Natalia Lane no puede quedar impune. Por ello, no sólo conmino a que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y las demás autoridades competentes tomen cartas en el asunto bajo una perspectiva de género y en pleno reconocimiento y respeto de su identidad.

También exhorto a mis compañeras y compañeros diputados del Congreso de la Ciudad de México a que se dictamine y apruebe con prontitud la iniciativa presentada para la tipificación del transfeminicidio en la Ciudad de México, con el fin de generar los mecanismos e instituciones pertinentes tanto para asegurar el acceso a justicia a todas las víctimas de la violencia transmisógina, como para su prevención y erradicación. No podemos demorarnos más, el contexto discriminatorio y de violencia exacerbada que viven las mujeres trans lo apremia.

Finalmente, quiero expresar mi más firme apoyo a Natalia, ejemplo de activismo y valentía, y una voz fundamental en nuestra Ciudad. Y, a la par, condenar todo discurso de odio, que emane de cualquier espacio de discusión público, institución política u órgano legislativo. Dichas narrativas son inaceptables en una sociedad democrática y de derechos como la nuestra, nos hieren profundamente como comunidad, y son responsables directas de generar un contexto en el que este tipo de ataques y actos cobardes pueden surgir del odio, el miedo y la ignorancia.

Basta ya de crímenes de odio y transfeminicidios. Basta de mensajes de odio y transfobia.
#JusticaParaNatalia.

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