La ciberseguridad, el reto de la banca

La banca abierta (open ban­king) y la ciberseguridad serán los desafíos de regula­ción que México tendrá que enfrentar a futuro, aseguró Juan Pablo Graf, presiden­te de la Comisión Nacio­nal Bancaria y de Valores (CNBV).

El directivo agregó que el país también tiene que arre­glar algunos pendientes en Basilea III para reforzar el sistema en materia de esta­bilidad financiera. Además, se profundizará la regula­ción proporcional. “En Méxi­co hay 50 bancos operando, y uno más autorizado que estará empezando a operar pronto, y son de diferentes tamaños y segmentos de ne­gocios, por lo que debemos tener una regulación propor­cional a los riesgos en que in­curren las instituciones. En el país no todos los bancos tie­nen el mismo requerimien­to de capital. Éstas serán las principales áreas de trabajo”, apuntó.

Graf añadió que de la mano de la Asociación de Bancos de México (ABM) se trabajará para evitar que la regulación no sea un impedi­mento para la profundización financiera. “La ABM hacía énfasis en que en el sistema financiero del país todavía es pequeño, la ayuda que dio durante la pandemia pudiera haber sido más importante si antes de entrar a esta hubiera sido más grande”, indicó.

Juan Pablo Graf, presidente de la CNBV, agregó que de la mano de la Secretaría de Ha­cienda y el Banco de México se trabajará en el Comité de Finanzas Sostenibles para te­ner claridad no sólo del de­safío que implica el cambio climático, sino otros temas de sostenibilidad social y de gobernanza.

En enero pasado el sistema bancario mexicano registró en su conjunto un Índice de Capitalización de 17.90%, el nivel más alto desde que entraron en vigor en 2013 los requerimientos de ca­pital establecidos por las autoridades financieras y las normas internaciona­les denominadas Reglas de Basilea III.

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores, pre­sidida por Juan Pablo Graf, informó que en ese mes las 50 instituciones que inte­gran el sistema bancario se ubicaron en la catego­ría I de alertas tempranas, cumpliendo con el reque­rimiento mínimo de ca­pitalización de 8.0% más el suplemento de conser­vación de capital de 2.5% constituido con capital fundamental, que implica un nivel del Índice de Ca­pitalización total de 10.50 por ciento.

El organismo precisa que la categoría I de alertas tempranas indica que las instituciones, en su con­junto y en lo individual, están suficientemente ca­pitalizadas para enfrentar escenarios de pérdidas no esperadas, por lo cual no se requieren acciones in­mediatas de supervisión en relación con su solvencia, como lo fue en el caso de Banco Famsa, liquidado a mediados del año pasado.

De esta manera, para el sistema bancario los re­querimientos de capital se encuentran establecidos en 708 mil 198 millones de pesos al 31 de enero pasa­do, lo que significa que en sus balances tienen un so­brante de capital por 499 mil 308 millones de pesos, suficientes para atender una demanda adicional de financiamiento de gobier­nos, empresas y familias.

Esto es así porque ban­queros y accionistas tienen invertidos más de un billón 207 mil millones de pe­sos en las instituciones de crédito, 132 mil millones de pesos más que un año antes.

Además, la Comisión Nacional Bancaria y de Va­lores recordó que en abril del año pasado se esta­blecieron facilidades re­gulatorias temporales en materia de capitalización, con vigencia al próximo 31 de marzo, que permiten a las instituciones utilizar hasta el 50% el suplemen­to de conservación de ca­pital. Esta medida “tiene la finalidad de incentivar a la banca múltiple a man­tener el otorgamiento de crédito.”

En septiembre de 2020 se extendió la vigencia de esta facilidad hasta el 31 de diciembre de 2021.

Aun así, el saldo de la cartera de crédito vigente se redujo 4.8% real anual en enero pasado.

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