-IRRESPONSABLE EXPONER A TRABAJADORES ANTE VÁNDALOS -REMOVER AL GOBIERNO… SINO PROTEGE A SUS GOBERNADOS -¿MARIO DELGADO SE DEDICARÁ VENDER MARIGUANA EN MORENA?

A VER, A VER… El constitucionalista Ignacio Burgoa Orihuela decía a sus discípulos que en un Estado de Derecho, el gobierno tiene la obligación de proteger la vida, libertad y propiedad de los gobernados.

Pero si un gobierno no cumple con estas obligaciones entonces es hora de cambiarlo a patadas, advertía.

Durante su eterna campaña, Andrés Manuel López Obrador prometió que en caso de llegar a ocupar la silla presidencial, regresaría la paz, la seguridad y el bienestar a los mexicanos… Y todos felices, ¡ahhhh!

En 18 años de campaña, se supone, conoció la gravedad de los problemas a los que prometió resolver. No puede decirse engañado, aunque algunos defensores oficiosos pretendan justificar sus palos de ciego. “Denle 12 años, al jefecito”

Y es que a nueve meses de gobierno no sólo no ha podido cumplir con nada de lo prometido, sino que está arrastrando al país al infierno.

La secretaría de Seguridad que encabeza Alfonso Durazo, en su último reporte dijo que van más de 22 mil homicidios dolosos y contando…

O sea, arriba de 100 asesinatos diarios, cuando en tiempos de guerra al crimen por Felipe Calderón, eran 50 homicidios al día ¡Imagínense!

En tanto que las cifras de secuestro, robo y extorsión, siguen a la alza en forma alarmante, destaca la Confederación Patronal de la República Mexicana.

Frente a ese estado de cosas, el Presidente López Obrador lanza su grito de guerra: ¡Fuchi! ¡Guáchala!

Y haciendo gestos “furibundos”, “amenaza” a los malcriados criminales con acusarlos con su “mamacita”, “su abuelita” y con el perico ¡“Imagínense”!.

Desde luego la delincuencia organizada y desorganizada está de plácemes, despachándose con la cuchara pozolera… ¡Ahhh, me siento a toda madre con este gobierno de la T4! Parecieran decir.

Aquí en la ciudad de México, donde los gobiernos de izquierda, PRD y ahora Morena, han hecho y deshecho en todo y con todo desde 1997, las cosas han llegado al colmo.

A la ola de robos, secuestros, asesinatos, extorsiones, violaciones, hechos que parecen ser parte de “los usos y costumbres” avalados por la izquierda, desde el gobierno se fomenta y se manipula a vándalos mal nacidos para provocar temor a la sociedad y doblegarla.

En efecto, se aprovecha cualquier evento, como el del 26 de septiembre con motivo de cinco años de los hechos sangrientos de Iguala, para que cientos de embozados agredieran a reporteros, ciudadanos indefensos, y destrozaran comercios, dañaran monumentos, sin que la policía interviniera.

Con el cuento de no “reprimir”, se permite que los delincuentes agredan a las personas y sus patrimonios. Eso si se vale, según el gobierno de la T4.

Los protocolos que deben aplicar en materia de uso de fuerza legítima del Estado, se la pasan por el arco del triunfo. Y además se burlan de la gente.

Este 2 de octubre, por ejemplo, la Jefa de Gobierno de la ciudad, Claudia Sheinbaum, por indicaciones del Presidente López Obrador, obligó a más de doce mil empleados públicos a formar “un cinturón de paz”, que portaban una camiseta blanca con la leyenda “Dos de octubre no se olvida”, con el propósito al parecer de que los vándalos se echaran a correr atemorizados por la bendita playera. “Cruz, cruz, que se vaya el Diablo y venga Jesùs”. Ja!

Esa decisión política a todas luces irresponsable y fallida, puso en peligro de muerte a miles de trabajadores indefensos que, muchos, fueron agredidos por los vándalos con petardos, piedras y golpes con palos. Fueron decenas que sufrieron lesiones de todo tipo. Pudo haber sido una masacre.

Se sabe que los vándalos, hoy y ayer, son coordinados desde la misma secretaría de Gobierno de la capital. Y desde luego la doctora Sheinbaum, lo supo y lo avaló, según mis fuentes.

Esa práctica criminal viene desde que Andrés Manuel López Obrador se desempeñaba como Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Se recrudeció con Marcelo Ebrard y amaino con Miguel Mancera.

Se dice que a cada vándalo o delincuente lo “maicean” desde el gobierno con 20 mil pesos, en promedio, con la promesa de ser liberados de la cárcel en caso que lleguen a ser detenidos. En esta ocasión se fueron muy campantes, sin que nadie los molestara y con su dinero… ¡Ahhh, viva la impunidad de la T4!

Si un gobierno no protege la vida, seguridad, libertad y patrimonio de las personas, hay que cambiarlo, nos Dirìa Ignacio Burgoa Orihuela… Veremos, veremos, veremos

MIENTRAS TANTO…

El diputado Mario Delgado, coordinador de la bancada de Morena en la Chamara de Diputados anda muy contento y brincando de gusto, pues las cosas en política le están saliendo a pedir de boca.

Si por un momento creyó que podía ser derrotado por Yeidckol Polevsky, en la competencia por la nueva dirigencia de Morena, ya puede respirar tranquilo.

Resulta que luego de que fue balconeada por el SAT, en el sentido de que le perdonaron 16.4 millones de pesos en impuestos por el anterior gobierno neoliberal, sufrió un golpe en el hígado que todavía la tiene temblando en la lona.

Si bien se apresuró a decir que fue un error de su contador, lo cierto es que nadie le cree. Su mentira es de párvulo. Ni sus mascotas se la creen.

Y peor, cuando el Presidente López Obrador la acabó de hundirla al reconocer que la condonación fue “legal”.

Aquí no se trata de si es legal o no, sino que se beneficio con la condonación de tributos, cuando semanas antes se daba golpes de pecho. Además para que le hayan perdonado ese monto de impuestos, quiere decir que recibió más de 50 millones de pesos cuando fingía ser senadora ¿De dónde le cayó tanto dinero?

O sea, la doble careta es lo criticable. Ojo.

Así, el diputado Mario Delgado que se había dado a la tarea de regular la producción, distribución y venta de mariguana -como una forma de llamar la atención ante AMLO-, ya no tiene que esforzarse mucho.

Ahora que llegará a la dirigencia de Morena ya podrá dedicarse a comercializar mariguana, en caso que se legalice su venta.

Aunque está en chino el tema de la legalización de la mariguana, pues tiene que pasar por el escritorio de Donald Trump, ni más ni menos.

Cuando lo intentó Peña Nieto, Obama, dicen que le dijo ¡Aguanta!, ¡Aguanta! Hermano, ¡No mameyes! Seguiremos informando (unomasmega@gmail.com)

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