Desarrollo económico de mercados públicos atrayendo turismo a dichos centros de abasto

* En el Abelardo L. Rodríguez se encierra la historia en sus grandes murales , y en el de Jamaica encontrarás flores y plantas de ornamento
Redacción
Los Mercados Públicos en México, tienen una tradición de más de quinientos años, siendo la cultura Olmeca la primera representante del comercio antiguo que ejercía dichas actividades a través del trueque, pero el impacto de la pandemia generada por el Covid-19 ha causado grandes estragos, sobre todo en aquellos grupos vulnerables como lo son los locatarios de esos centros de abasto.
 
Así lo dio a conocer la diputada local del PRI, Silvia Sánchez Barrios, quien aseguró, que aunque las autoridades locales dispusieron diversos apoyos para que los trabajadores no asalariados de la capital sobrellevaran las restricciones de sanidad, estos fueron insuficientes y en algunos casos, nulos, por lo que se pronunció a favor de que se reactiven y se promuevan como puntos turísticos dichos centros de abasto, esto debido a su larga historia en México.
 
“Los mercados fueron un símbolo del nacionalismo mexicano en la primera mitad del siglo XX, prueba de ello son los murales pintados en el Mercado Presidente Abelardo L. Rodríguez por discípulos de Diego Rivera. Para la década de 1970, los mercados públicos de la Ciudad de México abastecen de alimento al 80 por ciento de su población considerándose importantes”, externó. 
 
Sin embargo, reconoció, que actualmente se estima que los 329 mercados públicos de la Ciudad de México, solo abastecen de alimento al 40 por ciento de la población de la Capital, por lo que la Secretaría de Desarrollo Económico capitalina, en los meses de septiembre y octubre del 2021, implementó la herramienta tecnológica ECUBI con el fin de ser eficientes y modernizar los negocios en mercados de Iztapalapa y Milpa Alta. 
 
De igual modo señaló, “para todas las autoridades de la CDMX, la reactivación económica debe ser una prioridad, pues de ella depende el desarrollo social e incluso el mantenimiento del Estado; el tránsito hacia la reactivación económica debe darse a través de los medios de abasto y distribución tradicionales, y debemos fortalecer la cadena de abasto y comercio desde los eslabones más pequeños, y así la autogestión se reactive”. 
 
Finalmente apuntó, que es imperioso y urgente rescatar el valor de los mercados públicos como un bien patrimonial intangible de la Ciudad de México, resaltar su historia y aportación al desarrollo social de las comunidades en las que se encuentran instalados, es por ello que la Secretaría de Turismo y la Secretaría de Desarrollo Económico locales, deben realizar acciones que permitan publicitar los servicios que ofrecen estos centros de abasto, resaltando su valor cultural.
 
Ejemplos, dijo hay muchos como es el caso del Mercado San Juan el cual oficialmente se llama Ernesto Pugibet, empezó como un tianguis modesto hoy es uno de los más conocidos en la República Mexicana, debido a que en su interior hay una amplia selección de productos de alta calidad, alimentos gourmet y exóticos que serán todo una experiencia para el paladar, como la maracuya, el pérsimo y la carambola. Sin embargo, su sello distintivo son los tipos de carne que venden como, armadillo, jabalí, tepezcuintle, avestruz o búfalo.
 
Otro más sería el de Jamaica, en este lugar vas a encontrar flores y plantas a precios accesibles pero además es conocido internacionalmente y es uno de los más importantes en la capital
 
Cuenta con aproximadamente 1500 locales donde se puede encontrar alrededor de 5 mil tipos de flores y plantas, así como arreglos florales, macetas, instrumentos de jardinería, tierra y composta.
 
Finalmente hay que reconocer el Abelardo L. Rodríguez el cual es además de un centro comercial un espacio cultural. Fue construido en 1934 su característica más distintiva son los aproximadamente mil 450 metros cuadrados de espacio, entre paredes y techo, cubiertos con murales.
 
Las obras reflejan sobre todo temas socialistas, como la explotación de los trabajadores, campesinos y mineros, la lucha contra el nazismo y el fascismo, y la discriminación racial.
 
Los terremotos, el tiempo, la humedad y el vandalismo han hecho mella en los murales desde la época en que fueron pintados hasta su restauración que comenzó en enero de 2009.
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.