Deberían votantes frenar a AMLO:The Economist

El desprecio del Presidente Andrés Manuel López Obrador por las reglas es una de las razones por las que las elecciones del 6 de junio son importantes, no está en la boleta; su único mandato de seis años expira en 2024 pero la legislatura nacional está en juego, al igual que 15 de las 32 gobernaciones, la mayoría de las asambleas estatales y miles de puestos locales, destacó The Economist.

En un artículo publicado en su sección Líderes titulado “El falso Mesías”, la revista británica dijo que los votantes tienen la oportunidad de frenar a su Presidente rechazando a su partido, Morena.

Aunque señaló que no está claro si lo harán pues la mayoría está insatisfecha con la forma en que se está administrando el país, pero el 61 por ciento aprueba al propio López Obrador. Muchos sienten que se preocupa por la gente común, incluso si no ha mejorado materialmente sus vidas.

La revista destacó que mientras que los partidos de oposición no han podido ofrecer una alternativa coherente. Morena se está deslizando en las urnas, pero puede retener su mayoría en la Cámara Baja, con la ayuda de sus aliados. Cuantas más palancas controle, más lejos podrá seguir López Obrador su plan para transformar a México.

The Economist dijo que López Obrador divide a los mexicanos en dos grupos: “el pueblo”, por lo que se refiere a quienes lo apoyan; y la élite, a la que denuncia, a menudo por su nombre, como delincuentes y traidores a los que culpa de todos los problemas de México.

Señaló que López Obrador está socavando los controles de su poder. La semana pasada dijo que reemplazaría al gobernador del banco central por alguien que favorezca “una economía moral”. También ha amenazado al organismo que dirige las elecciones.

Consideró que los próximos tres años determinarán la profundidad y duración del daño que hace a México y su democracia. Tiene prohibido buscar la reelección, pero está tratando ilegalmente de extender el mandato de un juez amistoso de la Suprema Corte. Los críticos temen que quiera sentar un precedente para sí mismo. Las instituciones de México son fuertes, pero pueden ceder ante el asalto sostenido de un fanático con apoyo popular.

Estados Unidos debe prestar atención. A Donald Trump no le importaba la democracia mexicana. El Presidente Joe Biden debería dejar en claro que sí. Estados Unidos no debería hacer la vista gorda ante el autoritarismo progresivo en su patio trasero. Además de enviar vacunas, incondicionalmente, Biden debería enviar advertencias silenciosas, dijo la revista.

The Economist destacó que en un mundo plagado de populistas autoritarios, el Presidente de México de alguna manera ha escapado del centro de atención. Los liberales condenan furiosamente la erosión de las normas democráticas bajo Viktor Orban de Hungría, Narendra Modi de India y Jair Bolsonaro de Brasil, pero apenas notan a Andrés Manuel López Obrador.

Esto se debe, indicó, en parte a que carece de algunos de los vicios de sus pares populistas. No se burla de los homosexuales, no golpea a los musulmanes ni incita a sus seguidores a incendiar el Amazonas. Para su crédito, habla en voz alta y a menudo en nombre de los que no tienen dinero en México, y no es personalmente corrupto. Sin embargo, es un peligro para la democracia mexicana.

Su desdén por la experiencia ha hecho que el gobierno sea menos competente. Su política de “abrazos, no balas” para los gánsteres no ha logrado reducir una tasa estratosférica de asesinatos.

Fue lamentablemente lento para responder al Covid-19 y gastó muy poco en amortiguar sus efectos económicos. Según las estimaciones de The Economist, México ha sufrido un exceso de 477 mil muertes por la pandemia, una de las peores tasas del mundo.

El país debería estar preparado para un crecimiento galopante. Las multinacionales están ansiosas por diversificar sus cadenas de suministro fuera de China, y México es un centro de fabricación junto a Estados Unidos, que está entrando en un auge post-covid alimentado por estímulos. Sin embargo, los inversionistas se muestran cautelosos. Temen la incertidumbre de gobernar por caprichos presidenciales.

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