Comercio mundial debe diversificarse, no lo contrario: FMI

Mientras Estados Unidos y Francia desarrollan planes para que su planta productiva regrese a su territorio, lo que se conoce como “reshoring”, analistas del Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial de Comercio coinciden en que esto puede ser contraproducente para el conjunto de las relaciones comerciales que se han desarrollado durante los últimos 20 años.

 

El precio de los productos, cuya tasación gracias a la manufactura internacional y esa diversificación de proveedores, mano de obra y logística fue en beneficio de los consumidores, podría revertirse si los países apuestan por un modelo de sustitución de importaciones o un “frienshoring” (donde países aliados producen para sus propios mercados).

 

Aunque la intención de ambos países es revertir la incertidumbre comercial ante un nuevo escenario de ruptura de las cadenas de suministro, no se ha pensado en el problema de costos sobre las cadenas de valor que actualmente existen en el mundo.

 

Repercusiones sobre el comercio internacional

 

En contexto en el primer semestre de 2020, el 60% de los países redujeron la demanda en sus mercados debido a las restricciones de movilidad y los confinamientos masivos, sin embargo, las importaciones rebasaron ese nivel de demanda de esos mercados. A partir del segundo semestre, los productos que dependen directamente de las cadenas internacionales de valor redujeron visiblemente su disponibilidad y los precios de los productos disponibles aumentaron considerablemente, (los productos electrónicos, por ejemplo).

 

Con ello, las perspectivas localistas sobre la productividad, pusieron sobre la mesa el “reshoring” o “relocalización”, una política enfocada a la producción interna de bienes. Pero lo que la OMC y el FMI quieren hacer ver es que “la solución no es el desmantelamiento de las cadenas internacionales de valor, sino que una mayor diversificación -y no lo contrario- mejora la resiliencia económica global.

 

Mientras en Asia que fue la primera región en aplicar una política de contención de la pandemia, registraron aumentos en las cuotas de mercado de productos relacionados con las cadenas internacionales de valor por 4.6 puntos en su comercio con Europa (en el momento de las restricciones del viejo continente) y de 2.3 puntos en América del Norte. La adaptación a la pandemia, detonó tiempo después las exportaciones e importaciones en los países, de suerte que estos cambios, fueron transitorios.

 

De acuerdo con el estudio del FMI, la propuesta para reestablecer y promover la resiliencia en el comercio debe “diversificar los insumos entre los países y procurar una mayor sustituibilidad de estos”.

 

Resiliencia del comercio

 

El modelo de simulación del FMI presenta dos posibilidades sobre los escenarios de una contracción importante: si un país exportador grande se contrae un 25%, las economías medias verán una disminución del PIB del 0.8%. Mientras que, si existe una diversificación elevada, esta caída sería de 0.4%.

 

Con una diversificación, la propuesta sería que las empresas puedan adquirir insumos intermedios en el exterior, pero por ejemplo, en el continente Americano, el 82% de estos se obtienen de fuentes internas.

 

El segundo objetivo que plantea el FMI es la sustituibilidad de productos; para ello existen dos posibilidades: flexibilizar la producción – Tesla transformó su software para que sus autos pudieran utilizar semiconductores de varios proveedores, distintos a los de la producción inicial- o estandarizar los insumos a escala internacional – General Motors ha dejado de utilizar la exclusividad en semiconductores en un 95%, procurando ahora tres familias de chips cuya sustitución no genera costos adicionales.

 

Por último, el FMI resaltó la necesidad de mejorar la infraestructura portuaria en todos los países a fin de evitar cuellos de botella en los actuales puertos mercantiles. En segundo lugar, la tecnología que facilite el teletrabajo también es necesaria. Por otro lado, mejorar la disponibilidad de información entre el mercado intraindustrial de un país permitiría una diversificación de este mercado; por ejemplo las empresas armadoras de autos, reciben insumos de 250 proveedores inmediatos pero la cadena de valor completa está formada por más de 18,000.

 

 

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