Balance y alcances de la Alianza Federalista hacia 2021

La Alianza Federalista se conformó como una organización de estados pujantes en lo social y en lo económico, y como una plataforma comunicativa y política sin propósitos electorales, únicamente preocupada por el avance ominoso de la pandemia por COVID-19; la falta de estrategias y tecnicismo para hacerle frente; la parálisis económica sin respuestas contracíclicas; la peligrosa concentración de poder y recursos y la afrenta hacia la autonomía de órdenes gubernamentales.

En este año la Alianza Federalista encontró que sólo un federalismo democrático y fortalecido podría contrarrestar los efectos perversos de un federalismo centralizante y cerrado.

Desde nuestros orígenes, cuando la pandemia comenzaba a mermar la salud, la economía y el ánimo de los mexicanos, fuimos de los primeros estados en llevar a cabo acciones conjuntas para cerrarle el paso al virus.

Estas acciones fueron tan puntuales y convincentes que lograron que otros gobiernos de diferentes regiones y bajo premisas ideológicas incluso opuestas se sumaran a nuestra causa, la cual podemos resumir en la búsqueda de un auténtico y democrático federalismo.

Señalamos con precisión las fallas en la estrategia de salud, la cual no sólo no previno el actual desastre, sino que fue omisa y sólo consiguió ponderar actores políticos que, más que contrarrestar de manera autocrítica y científica el avance de la pandemia, sacaron raja en provecho de su imagen, en descuido de la salud pública y hasta en
intentos penales contra el pacto federal.

Posteriormente, denunciamos la extinción de 109 fideicomisos y la indebida apropiación de sus caudales por parte del gobierno federal, quien, con argumentos ambiguos, basados en una supuesta lucha contra la corrupción, dejó sin recursos a científicos, artistas, deportistas y organizaciones sociales; así como en el desamparo ante
desastres naturales a estados y municipios de todo el país.

En su confuso discurrir y bajo motivos que hasta la fecha no han sabido demostrar, se optó por la discrecionalidad y la opacidad.

Contra ello, acudimos al Poder Judicial en demanda de justicia y control constitucionalidad.

A su vez, nos organizamos y llevamos a la opinión pública el tema de la injusta repartición de participaciones federales y recursos para municipios y estados estipulados en el desfasado y anacrónico Sistema de Coordinación Fiscal y puesto en marcha a través del Presupuesto de Egresos para la Federación 2021, cuyos recursos para las entidades
federativas sufrieron un sustancial recorte que pone en riesgo las economías locales.

Seguimos a la espera de ver cuándo y bajo qué circunstancias se lleven a cabo la Convención Nacional Hacendaria, así como una reunión del Consejo de Salubridad General para temas urgentes relacionados con la pandemia y la estrategia nacional de vacunación.

Hoy, 123,845 fallecimientos después, continuamos denunciando la opacidad y ausencia de estrategia real por parte de las autoridades federales, sobre todo con la coyuntura que nos tiene a todas las entidades federativas en vilo: las vacunas contra COVID-19, su almacenamiento, transportación, distribución y aplicación. Como Alianza Federalista, adelantamos que no quitaremos el dedo del renglón en este tema.

Sin duda la lista de pendientes es larga, pero hacemos y haremos lo que como Gobernadores nos corresponda, siempre bajo los márgenes de la legalidad y honrando el espíritu del federalismo, para fortalecer la colaboración evitando a toda costa la polarización y el rencor social que hoy en día buscan dividir a los mexicanos.

Va siendo lugar común decir que el año 2020 ha sido paradigma en más de un sentido. En términos generales representa una de las peores crisis de salud y económicas del mundo moderno; por otro lado, ha sacado algunos de los peores vicios de la clase política y evidenciado la centralización y polarización más rampante del actual orden federal.

Se ha relegado a la buena fe de la ciudadanía el manejo de las medidas sanitarias y se simula un panorama utópico, lejos de los más que tangibles escenarios catastróficos. Se juega de forma macabra con losdatos, tergiversando y acomodando los hechos según lo marque la coyuntura.

Sin duda, confiamos en la ciudadanía, pero no se pueden esperar resultados positivos cuando las mismas autoridades no ponen el ejemplo, se presentan con discursos limpios y benevolentes a los cuales no les hacen justicia en los hechos y hacen uso a modo del monólogo unidireccional que, acusando a otros de politiquerías, ponen
en riesgo la debida equidad en los ya corriendo procesos electorales.

El formato comunicativo mañanero, más que informar, funciona como una suerte de tribuna mediática donde la deliberación pública es inexistente y la mentira constante. Se nos acusa de “conservadores”, de ser “oposición” y de querer “utilizar a investidura presidencial para fines electorales”, cuando nuestro único fin es poner al servicio de la
unidad nuestras capacidades y facultades como gobernantes, sacar adelante a México y poner al día nuestro federalismo.

No obstante, estamos conscientes que sólo con el trabajo conjunto conseguiremos salir de las crisis. Por ello hemos urgido e insistido en el diálogo con el Presidente Andrés Manuel López Obrador y seguiremos haciéndolo hasta que nuestro homólogo federal nos dé la oportunidad de intercambiar visiones y propuestas. Esta reunión ya se ha
postergado demasiado y en el marco de las nuevas dinámicas económicas, sociales y políticas impuestas por las crisis conjuntadas es imperativo platicar y llegar a acuerdos.

El 2020 nos impuso incontables vicisitudes, pero si algo hemos comprendido dentro de la Alianza Federalista es que juntos resistimos y lo que resiste apoya. Con miras hacia 2021, hacemos el recuento aquí presente para que actores políticos y ciudadanía sepan que cuentan con nuestra disposición y con nuestra solidaridad. Que nuestros caminos se cruzan porque todos somos México.

Que apartar a México del desastre demanda de un federalismo fortalecido y útil, y no sólo de la suma de debilidades. Aún estamos a tiempo. La cooperación entre niveles de
gobierno es más importante que nunca. Dejemos un legado de unidad y fraternidad y enfrentemos en federación los retos que este nuevo año nos depara. Por un federalismo que no admita desprecios.

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