Así fue la acción evasiva que impidió choque de satélites contra basura espacial

Ante la amenaza de basura espacial que flotaba en órbita, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) logró evitar una colisión contra uno de sus satélites.

Este jueves, los astronautas maniobraron al satélite Charlie para prevenir que chocara con una gran parte de un satélite desaparecido.

 

“Afortunadamente, la Oficina de Desechos Espaciales dela ESA está ahí, manteniendo a la misión Swarm sana y salva para que podamos seguir desentrañando misterios fundamentales sobre nuestro planeta”, escribió la agencia a través de redes sociales.

 

Swarm es la misión de la agencia europea lanzada en 2013 para investigar el campo magnético de la Tierra. Está compuesto por tres satélites, A, B y C, conocidos como Alpha, Bravo y Charlie.

 

Debido a la gran cantidad de basura espacial, el viaje de los satélites en órbita es como intentar caminar en línea recta en el centro de una ciudad llena de gente, detalló la ESA.

En julio, los satélites Bravo y Alpha también fueron desviados bruscamente fuera del camino de desechos.

 

Llevar a cabo una acción evasiva requiere planificación, ya que se debe verificar que no se está moviendo el satélite a una nueva órbita que lo ponga en riesgo de otras colisiones.

 

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Además, se debe calcular cómo volver a posición original utilizando la menor cantidad de combustible y perdiendo el menor número de datos científicos.

 

La ESA sostiene que el riesgo de colisiones se puede reducir con un comportamiento más sostenible, tomando responsabilidad sobre los desechos espaciales.

 

De acuerdo con la agencia, se han observado alrededor de 34 mil piezas de basura flotando en el espacio de más de 10 centímetros.

 

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Según sus modelos, la cantidad de objetos de más de 1 centímetro de tamaño probablemente supere el millón, mientras que hay 128 millones que miden entre 1 milímetros y 1 centímetro. Además, hay 21 mil objetos y fragmentos no identificados.

 

Igualmente, 2 mil 850 satélites que ya no funcionan siguen en órbita, junto con mil 950 naves espaciales que no sirven.

 

Esto equivale a 8 mil 800 toneladas de basura espacial, viajando a kilómetros por segundo, que comparten órbita con 2 mil 700 satélites funcionales.

 

Cada pequeña pieza puede causar daños graves a un satélite o a una nave; las más grandes pueden destruir incluso destruir alguno y crear una gran cantidad de desechos nuevos.

 

En promedio, cada satélite de la ESA tiene que realizar dos maniobras evasivas cada año, además de las múltiples alertas de colisión que recibe la agencia.

 

 

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