Alemania: ómicron impacta duramente en la industria turística

Debido a la rápida propagación de la variante ómicron del coronavirus, las autoridades alemanas acordaron implementar una regla que solo permite entrar a restaurantes y bares a los vacunados o recuperados, que además deben presentar un certificado de que han recibido la dosis de refuerzo, o un test negativo de COVID-19. La aplicación de estas nuevas medidas representa otro problema para el golpeado sector turístico alemán, ya que se teme una caída masiva de la demanda e incluso la imposibilidad de operar de manera rentable bajo las mencionadas regulaciones, de manera que algunas empresas tendrían que cerrar.

 

“La situación es otra vez dramática para muchos de nuestros miembros”, dijo Ingrid Hartges, directora ejecutiva de DEHOGA, la Asociación Alemana de Hoteles y Restaurantes, en entrevista con DW. Hartges teme que se produzcan mayores pérdidas de ingresos a causa de las normas más restrictivas, y opina que las medidas son desproporcionadas, ya que las cifras del Instituto Robert Koch de virología, la mayor autoridad alemana en la materia, muestran que el turismo no es un sector que impulse especialmente los contagios durante la pandemia. Y cita datos que indican que, desde enero hasta octubre de 2021, el turismo perdió cerca del 42 por ciento de las ventas, en comparación con 2019, el año anterior a la pandemia.

 

Efectos de la pandemia en el turismo

 

En especial se vieron afectadas las pequeñas empresas del rubro. “El mercado se está reorganizando totalmente en este momento”, dice a DW la investigadora Claudia Brözel, de la Universidad para el Desarrollo Sustentable, de Eberswalde. Los grandes operadores turísticos y las aerolíneas navegaron mejor por las aguas de la pandemia gracias al generoso apoyo del gobierno alemán.

 

Los efectos en los diferentes sectores de la industria turística en este país varían bastante. Los hoteles en lugares de vacaciones populares, por ejemplo, se beneficiaron de un aumento del interés en viajes veraniegos, y en algunos de ellos la demanda fue hasta mayor que antes de la pandemia. Por eso, no sorprende que los operadores vean el año entrante con cauteloso optimismo.

 

Como contraste, los alojamientos típicamente usados para conferencias y viajes de negocios en algunas ciudades, por ejemplo, tuvieron que afrontar una baja en las ventas durante dos años. La falta de huéspedes podría continuar también después del fin de la pandemia. La mayoría de los expertos suponen que en el futuro se reemplazarán muchos viajes de negocio por encuentros virtuales, aunque haya pasado la pandemia. “Aprendimos que no necesitamos todos esos viajes”, señala Claudia Brözel. “Si la industria turística quiere sobrevivir, habrá que innovar”, añade.

 

Diminución de puestos de trabajo

 

Pero aun cuando el sector se las arregle para sobrevivir la pandemia, le esperan otros grandes problemas. Uno de los más graves es la escasez de empleados. Ese fenómeno ya existía en 2019, y la pandemia provocó todavía más bajas laborales. Muchos trabajadores les han dado la espalda a los empleos en el turismo, prefiriendo, por ejemplo, desempeñarse en la industria automotriz o en el comercio.

 

En octubre de 2021, la Agencia Federal de Empleo registró una disminución de 82.000 empleados del sector turístico sujetos a aportes sociales desde el inicio de la pandemia, dice Ingrid Hartges. La directora de DEHOGA pide que se incrementen las capacitaciones, que se paguen mejor los entrenamientos y se brinde más reconocimiento a los empleados, así como una solución no burocrática a la inmigración de trabajadores especializados desde el extranjero.

 

La investigadora Brözel no solo culpa a la pandemia, sino también a las características del sector turístico: “El turismo es conocido por la cantidad de trabajo que implica y la poca paga”, subraya. “Si se quiere atraer a los trabajadores, se debe aumentar el atractivo de la oferta”.

 

¿Lento fin del turismo de masas?

 

En muchos lugares del mundo, la pandemia ha hecho que las autoridades turísticas deban repensar sus estrategias. Ciudades plagadas de turistas, como Venecia, aprovecharon los últimos meses para implementar sistemas a fin de regular el número de visitantes y prevenir la superpoblación.

 

Un número cada vez mayor de proveedores se están enfocando en ofertas sostenibles que priorizan la calidad antes que la cantidad, aunque eso signifique que viajar se vuelva más caro. De acuerdo con Claudia Brözel, esa tendencia también es necesaria para hacer que el sector sobreviva en el futuro. Las empresas confiaron durante demasiado tiempo en precios de descuento que hacían que los viajes fueran rentables solo para las masas, sostiene. “Ahora los proveedores se han dado cuenta de que el turismo de masas no trae más dinero a las ciudades, sino que simplemente rebasa sus posibilidades”.

 

 

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